El gobernador Pullaro desata una cacería policial contra trabajadoras sexuales mientras el narco ahoga a la provincia

La provincia de Santa Fe se hunde en un pantano de violencia, mafias y narcomenudeo, pero el gobernador Maximiliano Pullaro parece haber encontrado un enemigo más urgente que combatir: las trabajadoras sexuales.
Mientras las balas silban en Rosario y las redes del crimen organizado se extienden como una plaga, el mandatario conservador ha decidido desplegar a las fuerzas policiales en una cruzada absurda y represiva contra mujeres que ejercen su oficio en las calles.
La denuncia llega de la mano de Reina Xiomara Ibáñez, exprecandidata a presidente y primera figura trans en disputar ese cargo en el país, quien alza la voz contra lo que califica como un atropello sistemático orquestado desde el gobierno provincial.
Ibáñez, harta de la persecución hacia un colectivo históricamente vulnerado, relató en diálogo exclusivo con NOVA el calvario que enfrentan las trabajadoras sexuales en la zona de la terminal de Rosario. "La policía caminante y los comandos pasan cada media hora a romper las pelotas. Piden documentos a cualquiera, extorsionan a las chicas, las amenazan con llevarlas presas. Así no se puede trabajar", denunció.
Sus palabras pintan un cuadro desolador: uniformados que, lejos de garantizar seguridad, se convierten en agentes de hostigamiento bajo órdenes directas de "arriba". La activista incluso acudió con una compañera a la comisaría local para exigir respuestas, pero el comisario las recibió con risas burlonas y una frase lapidaria: "Son órdenes superiores".
El contraste es grotesco. Mientras Pullaro posa de "duro" frente a las cámaras, prometiendo mano firme contra el delito, las estadísticas y la realidad lo desmienten.
Rosario, epicentro del narco en Argentina, sigue siendo un campo de batalla donde las mafias operan con impunidad, los tiroteos son moneda corriente y el narcomenudeo se expande sin freno. Sin embargo, el mandatario prefiere desviar recursos y energía en perseguir a mujeres que, en ejercicio de su autonomía, eligieron el trabajo sexual como medio de vida. ¿Es esta la prioridad de un líder que juró proteger a su pueblo?
La indignación de Ibáñez no se queda en palabras. Este martes, la referente trans tiene previsto presentarse en el Concejo Municipal de Rosario para elevar el reclamo y exigir que cesen las razias policiales.
Junto al diputado opositor Carlos del Frade, con quien ya se contactó, busca visibilizar una política represiva que no solo vulnera derechos, sino que distrae de los verdaderos problemas que asfixian a Santa Fe. "Es una falta de respeto absoluta", sentencia Ibáñez, y no le falta razón.
El Gobierno de Pullaro, de tinte conservador y con un discurso que apela a la "ley y el orden", parece más interesado en estigmatizar y criminalizar a las trabajadoras sexuales que en enfrentar el cáncer del narcotráfico que corroe la provincia.
La escena del comisario riéndose en la cara de las denunciantes es un símbolo perfecto de la arrogancia y la desconexión de una gestión que ha perdido el rumbo. ¿Cuántas persecusiones y aprietas más contra mujeres indefensas veremos antes de que el gobernador mire de frente a las mafias que dominan sus calles?
La pregunta resuena en una Santa Fe agotada por la violencia y la indiferencia. Mientras el narco sigue ganando terreno, Pullaro elige un blanco fácil, pero inútil. Las trabajadoras sexuales no son el problema; la ineptitud y las prioridades torcidas de su gobierno, sí. Reina Xiomara Ibáñez lo tiene claro, y su lucha recién comienza.