Economía y Empresas
Ajustes a la baja

Alerta por la crisis en la producción agrícola: la sequía golpea con fuerza los cultivos de maíz en la provincia

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cosecha proyectada para esta campaña sufrió un ajuste a la baja, pasando de los 52 millones de toneladas previstas inicialmente a 48 millones.

La falta de lluvias desde diciembre ha generado una severa crisis en la producción agrícola nacional, con un impacto especialmente grave en los cultivos de maíz. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cosecha proyectada para esta campaña sufrió un ajuste a la baja, pasando de los 52 millones de toneladas previstas inicialmente a 48 millones, un recorte de 4 millones de toneladas.

Un mes crítico sin lluvias significativas

El último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR advierte que las reservas de humedad en los suelos se deterioraron rápidamente, afectando de manera directa al maíz temprano en su fase más delicada de desarrollo. "Se cumple un mes sin precipitaciones significativas que ayuden a contrarrestar las pérdidas, justo cuando el maíz enfrenta un golpe de calor combinado con niveles extremadamente bajos de humedad relativa", señala el reporte.

El rendimiento promedio nacional proyectado para la campaña actual se redujo a 73,6 quintales por hectárea, lejos de los 80 quintales considerados normales en condiciones climáticas favorables. Factores como temperaturas extremas, vientos persistentes y una intensa radiación solar han contribuido a este escenario adverso, especialmente para los cultivos sembrados en la segunda quincena de octubre.

Santa Fe, una de las provincias más afectadas

En la provincia, el impacto de la sequía es especialmente evidente en el sur de la provincia, aunque las consecuencias comienzan a extenderse hacia el centro y norte. Según Cristian Russo, director técnico de la GEA, el rendimiento promedio estimado para el maíz es de 78,3 quintales por hectárea, muy por debajo de los más de 90 quintales que se registran en un buen año.

"Los pronósticos climáticos no son alentadores para la región central del país. La falta de humedad en el ambiente y en los suelos dificulta la posibilidad de recibir lluvias significativas con el ingreso de un frente frío", explicó Russo. El especialista advirtió que, de no haber un evento climático disruptivo, el deterioro continuará, lo que podría llevar a nuevos ajustes a la baja en las proyecciones de cosecha.

Perspectivas sombrías para otros cultivos

El reporte de la GEA también señala que la soja comienza a mostrar signos de estrés hídrico, con pérdidas incipientes en el sur provincial. "La soja de segunda es la más comprometida, pero incluso la de primera está comenzando a resentirse", detalló Russo.

A nivel nacional, la producción de maíz enfrenta una caída interanual del 8,5 por ciento. Además, la siembra maicera experimentó un retroceso del 24 por ciento en comparación con el ciclo 2023/24, impulsada por el temor a la plaga de la chicharrita y las condiciones climáticas adversas que agravaron el impacto de la sequía.

Ante este panorama, la sequía se consolida como uno de los mayores desafíos para la agricultura nacional, con efectos que podrían extenderse más allá de esta campaña si no se registran cambios significativos en las condiciones climáticas.

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